lunes, 5 de diciembre de 2011

AnalGésico

   Me siento justo al frente del tipo. Los dos estamos nerviosos; Diana sale de la cocina con una botella de vino y exagerando su contoneo de caderas. Él se llama Jorge, lo sé, lo conocí en el instituto de Diana. Le gusta jugar a ser cineastas, Diana corre con más suerte, ya hizo una película y eso pocos lo logran. Jorge es algo afeminado; si el tipo me besa le parto la cara, lo pienso mientras Diana llena mi copa de vino. Jorge me pregunta sobre mis gustos cinematográficos, yo le respondo que no voy al cine;  pregunta sobre mis libros, le digo que no suelo leer. Se toma el vino rápidamente y yo lo sigo. Le arrancho la botella a Diana; la muy zorra ya está ebria y con ganas de acción. Jorge se levanta y camina directo hacia Diana, los dos sonríen estúpidamente; él la toma por la cintura y bailan con el sonido del golpeteo de la ventana contra la pared. Voy a cerrar la ventana. En el camino ponen música y se besuquean.  Me siento excluido. Lo mejor que puedo, pienso, es marcharme y dejar a esos dos que tiren en media sala, pero un impulso de descontrol me lleva a los dos cuerpos y como si quitara la cáscara de una fruta, arranco a Jorge de Diana y la beso frenéticamente. Ella tiene mucha pasión en toda su piel, se calienta de inmediato y gime como si la estuviesen matando, descuartizando. Jorge va  atrás de Diana y la apercolla contra él. Es difícil no tocar al tipo mientras beso a Diana. Él se pasea por el cuello y yo muerdo sus labios; siento el aliento pesado de Jorge y retiro mi rostro buscando una parte del cuerpo de Diana que no esté baboseada. Saco su blusa y voy hacia su pezón derecho. Lo muerdo y lo lamo, a mi lado Jorge hace lo mismo con el pezón izquierdo. Me separo de Diana rápidamente y la jalo hacia mí. La lanzo contra el sofá y me lanzo contra ella. Abro el botón de su pantalón y meto mi mano en su hendidura húmeda. La masturbo y ella saca mi pene correspondiendo el gesto. Es un momento bello. Jorge se arrodilla a un lado de ella y saca su pene. Una verga de 18 centímetros por lo menos. Maldito aventajado. Diana abre su boca y él, con un suave y casi tierno movimiento, coloca su glande en los labios de Diana. Ella lo chupa despacio y me masturba rápidamente. El rostro de Diana está cerca de mi rostro ergo, la verga inmensa de Jorge está cerca de mi rostro. Saco el pantalón de Diana y alzo mi torso, se la mato y ella ahogada con la gran verga, gime satisfecha. Tengo una erección helada, casi inservible. Ella quita sus labios del pene de Jorge y busca mis labios con una sonrisa vengativa, quiere fulminar todos mis desplantes y mi comportamiento egoísta que lo he tallado con los años de sobriedad en una ciudad donde se necesita estar drogado para poner cara de idiota y caminar por las calles con esa felicidad que irrita al sol canicular y derrocha espejismos en el alma ; pienso, cuando tengamos sexo con otra chica, besare su culo y vagina, lameré todo agujero y luego meteré mi lengua en tu boca, ¡touché!
La beso y me dejo llevar por los vaivenes del sexo. Nos levantamos los tres y subimos las escaleras. Parecemos zombies, parecemos monjes tibetanos. Llegamos al cuarto y lo primero que hago, no sé porqué, es besar a Jorge y terminar de desnudarlo. No me siento gay; me siento muy por encima del placer. Soy placer. Mientras desnudo a Jorge, él trata de manosear mi entrepierna con cautela, siento que tiembla. Diana toma la mano de Jorge y repasa sus caricias encima de mi verga que parece más inflada. Beso nuevamente a Jorge y entre beso y beso doy una lista (Rimbaud, Verleine, Durrel, Celine, Lynch, Kubric, Godard, Bolaños, Bukowski, Mallarmé, Camus, Hemingway, Ana Ajmátova, Tarkovski, Tolstoi, Sófocles, Kawabata, Sábato, Carlo Fuentes, Ambrose Bierce, Borges, Cortazar…) mientras meto un dedo en la vagina de Diana y ella masturba dos penes abatida.


   La cama no es grande. Diana está sobre mí y Jorge hace lo suyo atrás; todo viaja con lentitud. Los gemidos hacen eco, las respiraciones son anquilosadas, como serpientes mutiladas; el espesor de nuestros sudores es ácido en los labios; emanamos un hedor a estiércol y jazmín; parece la amalgama perfecta. Siento mi pene explotar y me corro dentro. Jorge sigue dándole por el culo durante un minuto o dos más hasta que lanza un alarido decepcionante, torpe, simulado, y me hace reír, y embadurna de semen el ano de Diana y mis muslos.

   Los tres nos recostamos hacinados, y colmamos al cuarto de silencio. Jorge es el primero en irse, no da explicaciones, solo se viste y se despide. A mí me da su mano y a Diana la besa en la mejilla, suplicante y esperanzador de que todo quede en el abismo de la memoria; yo susurro un pasaje mientras él se evapora por el marco de la puerta “No hay mayor dolor que recordar tiempos felices, desde la miseria "




Texto: Jo-c Deux
Arte: Daniel Pico:
1.-"Trío" 35x29cm (Técnica Mixta)
2.-"Trío porno"  35x29cm (Técnica Mixta)
3.-"Fantasma" 21x29cm (Tintas sobre cartulina)
4.- "Decadencia" 21x29cm (Tintas sobre cartulina)

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